21 May
21May

El diseño latinoamericano se ha desarrollado durante la última década, a partir de la tecnología digital, con base en paradigmas impropios, contribuyendo una cultura visual reduccionista en aspectos morfológicos, cromáticos, tipográficos y fotográficos, lo que se suma a la monoculturalidad, la falta de opciones locales, nacionales, regionales, como es el caso, latinoamericano. Sirva de ejemplo, la regresión estilística hacia el Art Decó y el Constructivismo obligó el dibujo bézier cuyas curvas no eran dominadas por el diseño asistido por computadora. Así, de las portadas de la revista TIME, paradójicamente realizadas por un diseñador español radicado en Nueva York, se generó una forma de diseñar que no estaba basada en consideraciones conceptuales, antes bien, era dirigida por aspectos de incapacidad operativa.

En las configuraciones y expresiones de lo diseñado se aplican conocimientos cuya intencionalidad, además de híbrida, es indefinida, y con una  pobreza conceptual transitando desde el efectismo a la enorme confusión editorial. Es así que la forma se difunde en esquemas repetitivos e ineficientes, como el texto amarillo sobre fondos blancos o el texto rojo sobre fondos amarillos o las manchas tipográficas de diez puntos con interlineado de ocho en prolongadas líneas hasta de veintisiete palabras donde el óptimo de lectura es lo último que importa, los recursos son la vacuidad y la superficialidad, ni siquiera se puede argumentar un estilo “kitch” en virtud de que los términos y sus contenidos se desconocen, por lo que no son sustentos posibles.

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.
ESTE SITIO FUE CONSTRUIDO USANDO