Se asemeja al estilo segundo imperio en Francia. Está caracterizado por una tendencia a la comodidad debido a la tapicería y a las formas redondeadas. Manifiesta una clara imitación de otros estilos como el gótico e isabelino, este último enmarcado entre el final de estilo gótico y el comienzo del Renacimiento.
Entre las maderas, la caoba sigue siendo la preferida, aunque de cierta forma se produce un regreso al nogal, el ébano o al roble. En la fabricación de los muebles ya se han introducido procedimientos mecanizados.
Los motivos de decoración invocan a la naturaleza, son preferentemente forestales, las plantas de esmalte o de cobre sustituyen a los bronces.
Los perfiles de las patas se agudizan ya que se producen por torneado mecánico y se decoran con esculturas.
En cuanto a los materiales de fabricación, estaban:
Los muebles de madera de caoba (la más común) o roble y más tardíamente de nogal y satín. Se sometían a teñido para ennegrecerlos, al objeto de darles aspecto de antiguo.
Al mueble victoriano le caracteriza más el ornamento que su forma, por ello se puso en boga el cartón piedra que se lacaba en color negro, adornándolo con nácar.