21 May
21May

La confusión estilística se muestra en una trasnochada posmodernidad cuya argumentación es diluida en la información efímera, de “todo se vale” con facilidad transformado en “todo me vale”, que sumados implican “el diseño no vale”, así la forma domina el contenido y este quehacer sólo busca la determinación exterior de la materia que ya no se subordina a determinación interior alguna.


Fenómenos como marketing, styling, packing o la creación de imagen son prácticas inducidas por las formas de producción, promoción y consumo que anulan la posibilidad de comunicación y las condiciones del diálogo, afirma Rubert de Ventós (1984: 83-90) quien aludiendo la actitud visionaria de Tomás Maldonado, coincide en la hipertrofia de los medios debida a dominantes técnicas, económicas, políticas impuestas conforme a las necesidades de un sistema productivista amparado en el concepto de globalización. Tomás Maldonado, desde 1953 afirmaba:


  

[…] cultura es comunicación. Todo objeto creado por el hombre, pertenezca a su equipo ideológico o material, es comunicativo […] el fenómeno comunicativo es un hecho a la vez cultural y social [hoy en día] la comunicación en todos los órdenes ha sido reemplazada por la charla. La charla no es sólo verbal es también visual, se cumple en función de un repertorio reducido de núcleos pseudosignificativos que son repetidos constantemente […] donde reside la aparente comunicabilidad de la charla […] no es más que una técnica de simulacro de la comunicación (MALDONADO, 1997: 91-93).   



Entre experiencia y percepción, John Searle, afirmaba que las experiencias visuales tienen intencionalidad dirección hacia un estado de cosas, señalan paradigmas con una proposición completa, “el hecho de que las experiencias visuales tengan contenidos intencionales proposicionales es una consecuencia inmediata del hecho de que tengan condiciones de satisfacción...”; la percepción visual es una relación entre la mente y el mundo, son experiencias empíricas genuinas con propiedades y contenido pero éste no es proposicional, ya que  la experiencia intencional tiene sentido consciente, no así la experiencia perceptual, limitada a las condiciones físicas.


Tanto el diseño gráfico como sus marcos conceptuales: la comunicación gráfica y la comunicación visual, se han ampliado, planteando disyuntivas ante la marginación del conocimiento y la generación de pseudomitos que sustituyen la razón proyectual y la visión crítica del sentido por el culto tecnológico, y no técnico, la operatividad y los dominios instrumentales, son las nuevas tecnologías, las nuevas formas de alienación del hombre y esto lo digo desde el conocimiento del mundo digital del que soy pionera en el campo del diseño, al que domino sin obsesión.


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